Escribe: Rev. Rogério Amaral
Pastor de la Iglesia Metodista del Callao

Según el libro de Mateo, en el capítulo 2: 2-12, algunos magos miran una estrella y la siguen hasta encontrar a Jesús recién nacido. (Los hombres que siguen la estrella son llamados “magos” no porque fuesen expertos en magia, sino porque tenían gran conocimiento de la astrología. De hecho, entre los persas, se decía “mago” a aquellos que los judíos llamaban “escribas”, los griegos “filósofos” y los latinos “sabios”).

Yo quiero invitarle a pensar en este pasaje, en la historia de estos hombres que encontraron al Mesías, al Salvador, a Cristo, al prometido y profetizado Señor de Señores y Rey de Reyes; que encontraron a aquel sobre quien Isaías 9:6 profetizó diciendo: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

¿Prestaron atención a esta historia? Si es así, todos sabemos que las estrellas no se mueven, a no ser que sea la estrella fugaz, la cual cae muy rápido. Si la estrella no se mueve, entonces ¿cómo esos magos siguieron la estrella? Lo que entiendo es que los hombres siguieron a su propio corazón, guiado por el Espíritu Santo de Dios. La biblia siempre nos muestra que aquellos que buscan al Señor con todo su corazón, que tienen hambre y sed de Jesús, que buscan y desean oír la voz de Dios, el Señor se revela a tales personas.

Si usted lee toda la historia verá que los magos convocan y hacen preguntas a los escribas (a los hombres que conocían las letras, las profecías, todos las costumbres y tradiciones, pero que tenían los corazones lejos de Dios, lejos de la verdadera fe); los magos que no conocían tan bien las letras, por eso preguntaron dónde es que nacería el mesías. Vemos que los magos tampoco eran judíos, sin embargo, su fe estaba dirigida al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Al final de la historia vemos que los magos encuentran a Jesús y le ofrecen regalos.

La historia que describe el nacimiento de Jesús nos muestra que los padres de Jesús, en la tierra de la promesa, cumpliendo las profecías, no encontraron lugar para que Jesús naciese; Jesús nace en un establo. Por otro lado, la historia muestra a los magos que no conocían tan bien la religiosidad yendo a encontrar al niño recién nacido.
Hoy muchos celebran la Navidad; comen, beben, dan y reciben regalos, muchos conocen toda la tradición y las costumbres. Sin embargo, continúan insensibles a la voz, a la dirección del Espíritu Santo y, por eso, no permiten que Jesús nazca en sus corazones. Continúan sin encontrar verdaderamente a Jesús, al único Salvador. Muchos son capaces de dar informaciones sobre Jesús y aun así, estando cerca de él, no lo encuentran y no festejan por fe su nacimiento y, en nuestros días, su obra salvífica.
Jesús continúa queriendo nacer, continúa queriendo ser encontrado –sin hacer acepciones de personas-, ontinúa queriendo guiarle al encuentro con él.
Permita que Jesús le dirija hasta él, que él nazca en su corazón y que este encuentro sea de mucha alegría todos los días.