El corazón y razón de ser de la Iglesia  es la misión evangelizadora: ella existe para anunciar la Buena Nueva de Jesucristo, enseñar, ser canal de la Gracia para la reconciliación de todos los seres  humanos con Dios, celebrando y reafirmando la esperanza de la resurrección en medio del mundo.

Para la iglesia primitiva el evangelio era Jesucristo mismo y la iglesia cristiana como en el comienzo, anuncia hoy la buena nueva del acontecimiento de la salvación .Todos aquellos que han recibido  estas Buenas Nuevas se convierten en anunciadores, en testigos de aquello que Dios mismo ha hecho en infinito su amor entre nosotros/as.

Proclamar la Palabra de Dios,  la tarea de anuncio y testimonio de la Buena Noticia no es otra cosa  que acercar a las personas a Jesús a fin de que este sea el centro de sus vidas, presentarles un  sendero que les conduzca a la realización plena como seres humanos y de este modo, poder responder al llamado que Dios mismo hace a cada uno de nosotros/as: la vocación hacia la libertad, el amor y la solidaridad de los unos con los otros; eso que Jesús mismo definió como “la vida plena y abundante” para todos y todas.

Este es una tarea entonces, que la iglesia no puede cesar de hacer en medio del mundo. Hoy asistimos a tiempos complejos y como Iglesia Metodista del Perú (IMP) necesitamos permanentemente revisar críticamente el cumplimiento de nuestra misión, revisar constantemente de qué modo lo estamos haciendo e interrogarnos  acerca de los desafíos que nos imponen el presente siglo.

La IMP reunida con la representación de todos sus estamentos a nivel nacional se avocó a esta tarea,   delineando así  sus principales prioridades para el próximo trienio 2015-2017. Presentamos pues a ustedes el fruto de este trabajo, a fin de que cada miembro pueda conocer la carta de navegación que impulsará nuestra misión, nuestro trabajo  a nivel nacional:  

MISIÓN 

PROCLAMAR EL EVANGELIO DE JESUCRISTO y desarrollar un discipulado integral y la obra misionera dentro del contexto y la cultura de los pueblos de nuestro país, mediante una ministración encarnada, pedagógica y pastoralmente bajo la unción del Espíritu Santo, en una relación de respeto y de diálogo.

MANIFESTAR EL AMOR  DE CRISTO AL PRÓJIMO, sin hacer diferencia alguna de personas, asumiendo en acciones concretas, el acompañamiento y la atención de las necesidades básicas y prioritarias de la comunidad en la cual la Iglesia interviene y desarrolla su ministerio, en el marco de un desarrollo que se proyecta integral, sostenible y autosostenido.

SER VOZ PROFÉTICA en el marco de un testimonio ético-cristiano comprometido solidariamente con nuestro pueblo en la defensa de la verdad, la justicia, el amor, la paz, la fe y la esperanza como parte del rol de la Iglesia de Cristo en el Perú, a fin de cuidar el respeto a los derechos humanos y la creación de Dios.

VISIÓN

Ser una iglesia  fortalecida bajo la  gracia de Dios, el amor de Jesucristo  y la dirección del Espíritu Santo,  en una relación conexional nacional e internacional, comprometida y activa en la tarea evangelizadora y misionera, que atiende las necesidades espirituales y sociales de nuestro país, con un liderazgo idóneo y capacitado, con buena administración y autosostén, impactando con su testimonio en medio de la sociedad 

EJES PROGRAMÁTICOS DEL PRÓXIMO TRIENIO

EJE 1  ANUNCIO Y PROCLAMACIÓN
Una Iglesia que proclama, discipula y encarna el Evangelio de Jesucristo en medio del mundo.

EJE 2   CELEBRACIÓN Y COMUNIÓN
Una Iglesia que hace memoria, celebra la fe y la vida.

EJE 3  ENSEÑANZA Y CULTURA
Una Iglesia que educa y promueve la cultura.

EJE 4  DIACONÍA Y TESTIMONIO PROFÉTICO
Una Iglesia que sirve  y da testimonio profético en medio de la sociedad.

¡Trabajemos pues hermanos y hermanas movidos en un solo sentir y con una mirada en común: puestos los ojos en Aquel que nos ha llamado, como un solo cuerpo bien concertados y la mira en los asuntos de su Reino!